Nobel de Medicina para Karikó y Weissman

Katalin Karikó y Drew Weissman han obtenido el Nobel de Medicina 2023, según anunció el lunes 2 de octubre la Academia Sueca de Ciencias. Nobel esperado desde el desarrollo de la vacuna de ARN contra la Covid-19, en las versiones de las empresas Pfizer-BioNTech y Moderna.

El premio Nobel les ha sido concedido «por los descubrimientos de las modificaciones de las bases de nucleósidos que permitieron el desarrollo de las vacunas de ARNm eficaces contra la Covid-19» según la Academia Sueca. No es, por tanto, un Nobel por la vacuna, sino por el descubrimiento primordial efectuado en 2005 de la forma de evitar la temida respuesta inmunitaria que se producía en las pruebas que estaban realizando de vacunas basadas en el ARN.

Desde 1980, los eficientes métodos para producir ARNm (ARN mensajero) sin tener que realizar cultivos celulares, las llamadas transcripciones in vitro, hicieron pensar en utilizar el ARNm para vacunas y otros métodos terapéuticos. Pero dificultades como la posible inestabilidad de este ARNm, el transporte con sofisticadas encapsulaciones con lípidos y el grave riesgo de reacciones inflamatorias debidas a la respuesta inmunitaria enfriaron las expectativas. En la década de 1990, Katalin Karikó, profesora asistente entonces en la universidad de Pensilvania, estaba convencida de las posibilidades del ARNm. Cuando su departamento se quedó sin financiación en 1995, tuvo que interrumpir sus investigaciones y no fue hasta dos años después, 1997, cuando aceptó trabajar en el departamento de Drew Weissman, profesor de inmunología que acababa de obtener una plaza en la misma universidad.

Ante el grave problema de la respuesta inmunitaria, Karikó y Weissman pensaron que en los mamíferos, las cuatro bases del ARN conocidas habitualmente por sus iniciales A, C, G, U (adenina, citosina, guanina, uracilo), sufren frecuentes modificaciones, mientras que en el ARNm preparado in vitro no se produce ninguna modificación. Con esta idea, produjeron distintas variantes de ARNm, cada una con una modificación en las bases. Ocho años de trabajo les llevaron a la conclusión de que la respuesta inmunitaria no se producía cuando se modificaba el uracilo del nucleósido uridina, resultado que publicaron en 2005. Esto abría definitivamente la puerta para utilizar el ARNm para vacunas y tratamientos.

© The Nobel Committee for Physiology or Medicine. Ill. Mattias Karlén

La mayoría de científicos continuaron aún así siendo escépticos sobre las aplicaciones médicas del ARNm. La aparición del coronavirus de la Covid-19 fue la ocasión de demostrarlas. BioNTech y Moderna, empresas que habían comprado la licencia de la patente del descubrimiento de Karikó y Weissman en 2013, fabricaron las vacunas con los espectaculares resultados bien conocidos.

Katalin Karikó ha sido nombrada nuevamente profesora de las universidades de Pensilvania y Szeged en Hungría donde estudió biología, en 2021. Drew Weissman ha estado vinculado a la universidad de Pensilvania como profesor y investigador desde 1997.

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